
Odio ver cuando se va alejando el tren y ver caer tus lágrimas sobre el anden. No sé si existe el destino, sólo siento que te quiero. Cuando te veo al final de la vía siento que me muero; kilómetros en mi cabeza se convierten en ganas de tenerte, no me importa tener que sufrir a veces para poder verte, sentirte dentro mío. Te necesito, el calor sin tí se vuelve frío; siéndote sincero, yo no quiero conformarme, sentirte cerca es no querer alejarme más. Iré hasta donde haga falta sólo para estar contigo, por eso no me rindo y por este camino sigo. Hay obstáculos pero no pueden interponerse; nada puede separarnos, nada es lo suficientemente fuerte. Vivo esperando un tren de ida pero sin vuelta ¿Por qué te esfuerzas en joderme? Y también yo, y tu no eres bien recibido en nuestra historia de dos. No harás que crezca el dolor, no conseguirás ni un lamento. Espero impaciente a que la arena del reloj baje, vivo tachando los días hasta que el tiempo se pare para no separarnos nunca jamás y no tener que recorrer este trayecto nunca más. Será mi castigo el tiempo, la distancia, el distanciamiento. Sabes que no miento cuando digo que te quiero, no puedo verte cada día pero sí en mi pensamiento; que si te soy sincera, de aquí no sales ni un momento… Y sí, casi siempre estoy en silencio, desconfío, olles mis latidos a lo lejos; te llevo en mi corazón, tu tienes sus llaves. Nada nos podrá separar jamás y además lo sabes. Todo está en contra de nosotros menos las mariposas, las estrellas y el cielo que se disfraza de rosa. Tengo que aprovechar cada segundo contigo pues después una vía separara nuestros caminos para más tarde volvernos a juntar ¿Por qué?, no quiero…joder!! No quiero volver a llorar! Aquí la impaciencia se apodera de mí, cada día sueño con estar despierto junto a tí siempre, haciendo nuestros planes de un futuro cercano, tu y yo, solos, agarrados de la mano.
.jpg)



No hay comentarios:
Publicar un comentario